HISTORIA DEL COLEGIO LA SALLE ROSARIO

Colegio La Salle Rosario

Enraizado en el viejo tronco del Instituto de los Hermanos de las Escuelas Cristianas fundado por Juan Bautista de La Salle en Reims, Francia, en 1680, el tradicional colegio La Salle de Rosario cumple 100 años. La presencia educadora lasallana en nuestra ciudad tiene sus comienzos en 1907 con la llegada de tres Hermanos de la Congregación de La Salle, respondiendo a una inquietud del entonces obispo de Santa Fe, monseñor Boneo que conocía los méritos pedagógicos de los Hermanos y quería atender las necesidades educativas y socioculturales de los barrios de la ciudad. Estos "apóstoles de la enseñanza y el catecismo" sin alforjas ni recursos se alojaron en la casa parroquial de la Iglesia de la Inmaculada Concepción, recibiendo el sustento de manos del caritativo cura párroco, presbítero Joaquín Zalazar.

Los Hermanos iniciaron las clases ese mismo año en la sacristía como única aula, hasta que se terminaron dos salones y otras dependencias que estaban en construcción. Al año siguiente los Hermanos comenzaron también a trabajar en la Escuela San José del barrio Refinería. Las clases iniciaron con más de 300 alumnos. Esta obra lasallana tuvo un desarrollo admirable recibiendo la ayuda y el aporte económico de personas e instituciones, ya que la escuela era totalmente gratuita.

La presencia de los Hermanos de La Salle en la escuela parroquial de la Inmaculada y en el populoso barrio Refinería marcó el despegue de ese sector de la ciudad que crecía vertigionosamente en el ámbito laboral y como espacio educativo y sociocultural.

La misión educadora de los Hermanos quedó plasmada en sus métodos avanzados de enseñanza. Ponían acento en la valoración del barrio, la práctica de buenas costumbres, la animación sociocultural, la creación de centros de ayuda mutua, la apertura de la escuela como espacio cultural polivalente donde se reúnen las familias y las instituciones del lugar, brindando ayuda material y espiritual a los más necesitados, promoviendo la participación y la convivencia ciudadana.

En paralelo a esa metodología de trabajo social, educativo y cultural, los Hermanos construyeron otra escuela en terrenos adquiridos con fondos propios y con dinero donado por el señor Sebastián Gana en memoria de sus esposa, Ana Jaureche que quería ver hecha realidad la escuela proyectada por los Hermanos y que es hoy el tradicional colegio La Salle. Inició sus actividades en abril de 1913.

Simultáneamente y hasta el año 1920 cuando fallece el padre Zalazar, los Hermanos atendieron la escuela parroquial de la Inmaculada y en 1937 dejaron en manos de la benemérita obra de Don Orione la continuidad de la escuela del barrio Refinería, que llegó a tener más de 800 alumnos y que es hoy el Colegio Boneo.

La pedagogía lasallana constituyó en cada momento un desafío de servicio y de vanguardia, convirtiéndose en una fuente permanente de influencia en el ámbito de la educación, centrando su dedicación en el alumno a la formación profesional de los docentes que dan sentido a la acción escolar. La obra educativa del Colegio La Salle en estos cien años ha mantenido siempre su ideario fundacional que expresa su fortaleza y belleza en la fachada de su emblemático edificio, verdadera joya de estilo neocolonial que luce en todo su esplendor, a raíz de los trabajos de restauración y puesta en valor llevados a cabo recientemente y que lo constituyen en patrimonio arquitectónico.

Cerca de dos mil alumnos distribuidos en distintos niveles de enseñanza: inicial, desde salidas de dos años; primaria con actividades curriculares y extracurriculares con extensión horario; nivel secundario que atiende también a adolescentes con dificultades en el aprendizaje; profesorados y tecnicaturas de nivel terciario que articulan con la universidad, reciben una educación integral en el desarrollo de las facultades físicas, intelectuales, sociales, morales y religiosas para que cada niño, adolescente y joven pueda llegar a ser una persona libre, con juicio crítico siendo útil a la sociedad en la que le toca vivir.

Cuando una institución como el colegio La Salle llega a cumplir 100 años y sigue en camino es que tiene detrás un proyecto sólido. Este centenario significa celebrar el éxito y compromiso de una misión educativa y de los valores humanos que comporta. El colegio La Salle ha desarrollado una metodología activa, acorde con los tiempos, cercana a los alumnos y a las familias y comprometido con el desarrollo sociocultural de la ciudad. Miles de rosarinos y de otros lugares han recibido de los Hermanos y seglares un estilo de persona y valores para la vida.

Por Raúl Pedemonte


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